viernes, 19 de agosto de 2011

dd.hh, comunicación y periodismo

Las personas, sólo por el hecho de nacer y vivir en una sociedad, tiene que estar informado, para así decidir y de una manera satisfactoria. Debe querer saber más, no tiene que ser una obligación o algo desagradable. Sin embargo, nosotros como futuros periodistas tenemos, todavía, más compromiso que un ciudadano común, porque somos los encargados de que el resto se informe, tome esas decisiones y critique.

Para lograr lo anterior es necesario que el Estado nos confiera todo el contenido disponible que sea útil para el desarrollo de las personas, además de ventajoso para que cada sujeto sepa qué opinar y cuándo. Falacias de ese ámbito son las que se analizan en los informes anuales del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales. En el del 2009 queda claro que el Gobierno sí ha avanzado en materia de transparencia con los temas que sólo maneja la autoridad, pero falta difundir que se está realizando eso. De todos modos, se muestra la recomendación de fortalecer la capacitación a funcionarios públicos para que ellos sean, efectivamente, colaboradores para la ciudadanía y no obstáculos para llegar a ciertos objetivos que la gente busca. Esto último es fundamental si se quiere obtener un país desarrollado, informado y democrático.

Cada ser humano que compone una nación, independiente de su cargo profesional, estrato social o estudios adquiridos, está inmerso en todo lo que se refiere el sentido de pertenencia. Con sus derechos y deberes. Así, cada ente es un aporte para otro que lo necesite, sirviendo de guías o disponiendo de material para aclarar ideas de los menos involucrados con las polémicas. Es un círculo vicioso que no se puede romper nunca. Si queremos a un Chile enterado y justo, es preciso que nos apoyemos entre nosotros y estemos dispuestos a investigar si es que no sabemos, a responder lo que nos preguntan y a opinar aunque no siempre nos pidan la opinión.

En el informe del 2010 se presenta un avance respecto del año anterior, pero claramente siguen habiendo aspectos pendientes con relación a lo mismo del 2009. Lo de entregar contenido relevante, ya que como se explicita en el informe (http://www.derechoshumanos.udp.cl/informe-anual-sobre-derechos-humanos-en-chile-2010/), sólo el 20% de la población está al tanto de la ley que obliga al Estado a entregar contenido.

Con los antecedentes que provee el Centro UDP, se puede tener un juicio de lo que está ocurriendo y si es que se está cumpliendo lo que se debe mejorar, en términos técnicos, teóricos y de derechos humanos. Por otro lado, ayuda a cooperar con una de las metas principales del periodismo: Informar. Los pobladores tienen el derecho de enterarse de lo que pasa, tanto dentro de su país, como fuera de él (y que quizás influya en el interior). No comunicarles los cambios, las propuestas, los conflictos, las crisis, es violar ese derecho que tienen como individuo y como fragmento trascendente de un país, por el hecho de que cada uno de nosotros forma parte del territorio geográfico e intelectual de donde vivimos, somos los responsables –y los receptores- de cualquier tipo de consecuencia. Las autoridades no son la mayoría, pero se supone que la representan. Por eso es que no se le puede quitar el derecho a un ciudadano de conocer los resultados de alguna votación, son ellos los que finalmente, sufren o se ven beneficiados. Y nosotros como futuros periodistas tenemos que tener eso claro. Velar por la justicia e igualdad de oportunidades al momento de repartir un informe o ir en busca de algo. Tenemos la suerte de poder ser los primeros en absorber un dato y, desde ahí repartirla a todos los que esperan día a día coger referencias. Y es en ese momento en el que nuestra responsabilidad sale a la luz, la manera en que divulguemos esa averiguación marcará nuestra carrera profesional y personal.

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